Las Ideas de José Martí y Simón
Rodríguez que de alguna manera podrían considerarse “revolucionarias” y que por
ello resuenan en nuestro contexto son aquellas que tienen que ver con la concepción
de una educación heterogénea. En este sentido, impulsados por los valores
liberales e independizantes, rechazan la idea de la educación como un medio de
homogeneización cultural (que, debemos decir, es propio del siglo XVIII y XIX)
y, por el contrario, rescatan que la universalidad de los pueblos reside en su
variedad y multiplicidad. De esta manera, y como dijimos a diferencia del común
denominador del pensamiento de la época, buscan incluir dentro del sentido de
educación popular a los mulatos, indios, y “pardos” que conforman a las castas
más desfavorecidas y marginadas del momento. Al mismo tiempo, un aspecto
interesante de ambos autores es la noción de una educación separada de los
valores coloniales impuestos por los españoles, que evoca a un desprendimiento
de las ideas promulgadas al momento de la colonización de los pueblos
americanos y, por el contrario, resaltan la necesidad de impulsar nuevas ideas
y valores propiamente latinoamericanos; lo cual difiere con las ideas de otros
pedagogos de la época, como por ejemplo Sarmiento, que motivaban e incentivaban
a la adopción del sistema educativo europeo
.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario