lunes, 23 de octubre de 2023

Escuela Nueva y el rol docente


El movimiento de la Nueva Escuela propuso una serie de ideas y principios revolucionarios en relación a la escuela y el rol docente. Se centraba en la importancia de adaptar la educación a las necesidades e intereses de los estudiantes, así también como preparar al niño para el triunfo del espíritu sobre la materia, respetar y desarrollar los atractivos intelectuales, artísticos y sociales propios del niño; mediante el trabajo manual y una disciplina personal libremente aceptada, el desarrollo del espíritu de cooperación, coeducación y la preparación del futuro ciudadano consciente de la dignidad de todo ser humano. 

A la vida escolar se introduce la actividad, el respeto a los intereses y la preocupación por la libertad individual. El niño se convierte en "rey de la escuela" considerándose único, poseedor de sus propios intereses, habilidades y ritmo de aprendizaje. Se crea una teoría de la revolución infantil más elaborada y científica, se entiende a la infancia como una edad de la vida que tiene su funcionalidad y finalidad en sí misma. Se crea y sigue un principio de respeto a la naturaleza infantil, considerando que la educación debe abarcar aspectos emocionales, sociales y físicos, además de los conocimientos académicos. El maestro crea una relación de afecto y camaradería con el alumno, siendo el guía y mediador entre el estudiante y el conocimiento, adaptándose a las necesidades de los estudiantes, estimulando su curiosidad, motivación y creatividad, basándose en el respeto mutuo y la confianza. En muchos casos se preferirá la enseñanza práctica y en contacto con la naturaleza, dejando los libros como suplementos de los demás métodos de aprendizaje.

La reproducción de las desigualdades sociales en la escuela

Según Bourdieu y Passeron (año 1970) la escuela no solo reproduce conocimientos, sino también desigualdades sociales. 

La escuela ejerce una forma de violencia simbólica, mediante los elementos que la originan como: la acción pedagógica (imponer e indoctrinar ciertos significados de cultura por definir la de un grupo o clase dominante, junto con la reproducción cultural de todo un sistema educativo a través de mecanismos institucionales), la autoridad pedagógica (poder arbitrario de imposición), el trabajo pedagógico (el alumno es sometido a una práctica conforme a los principios de la arbitrariedad cultural dando lugar a la interiorización y asimilación), el sistema de enseñanza (pone a disposición de sus agentes instrumentos pedagógicos para realizar junto con el trabajo escolar, una reproducción cultural), la autoridad escolar (legitima expresamente el sistema escolar). Al mismo tiempo, impone valores, normas y conocimientos que benefician a ciertos grupos sociales, repercutiendo en un impacto significativo de la reproducción de desigualdades. 

Aquellos estudiantes que provienen de entornos culturales diferentes pueden enfrentar dificultades para adaptarse y lograr el éxito académico, gracias a que la cultura dominante de la sociedad se encuentra presente en las instituciones educativas. El sistema educativo tiende a favorecer a aquellos estudiantes que poseen ciertos recursos, culturales, económicos y sociales, creando desigualdad, la cultura dominante se impone como norma a seguir y sistema educativo tiene a valorizar y legitimar ciertos tipos de conocimientos, habilidades y formas de pensar, quienes no se ajusten a los estándares establecidos pueden ser considerados inferiores o menos capaces. Se refleja en la forma en la que se evalúa y selecciona a los estudiantes, ya que los exámenes y las pruebas estandarizadas suelen esta diseñadas por un sistema escolar que responde de acuerdo a los estándares de la cultura dominante.

domingo, 22 de octubre de 2023

Paulo Freire y la educación liberadora

 


La idea de Paulo Freire, pedagogo brasileño del silo XX, con respecto a la educación tienen que ver con un análisis centrado en una perspectiva del hombre como parte activa de un medio. Partiendo de esta base polariza dos puntos y diferencia a la educación “bancaria” de la educación “liberadora”, basándose en distintas características y concepciones según el rol del docente, del educando, de la concepción de la educación y de los saberes, poniendo en foco la problematización de la educación:

De esta manera, caracteriza a la pedagogía de la liberación como una propuesta en la que los hombres son “cuerpos conscientes” y transformadores de la educación en lugar de seres ignorantes, receptores de contenidos establecidos y enseñados por los “opresores” (que son quienes se benefician de la situación de “ignorancia” que promulgan en la formación de los educandos). Así, establece que el rol del docente, más allá de ser quien educa y promueve el conocimiento, debe tener carácter revolucionario y liberador; en lugar de ser un divulgador y “depositador” de la información que está transmitiendo. De la misma manera, otorga al educando un rol activo, que lleva a cabo un acto cognoscente, que desarrolla la capacidad de reconocer y reconocerse dentro de un mundo dinámico y que está sujeto a cambio constantemente. De esta forma, la educación se presenta como un acto reflexivo, que busca permanentemente el descubrimiento de esa realidad cambiante.

Educación y agricultura: las ideas de José Martí y Simón Rodríguez

 

Las Ideas de José Martí y Simón Rodríguez que de alguna manera podrían considerarse “revolucionarias” y que por ello resuenan en nuestro contexto son aquellas que tienen que ver con la concepción de una educación heterogénea. En este sentido, impulsados por los valores liberales e independizantes, rechazan la idea de la educación como un medio de homogeneización cultural (que, debemos decir, es propio del siglo XVIII y XIX) y, por el contrario, rescatan que la universalidad de los pueblos reside en su variedad y multiplicidad. De esta manera, y como dijimos a diferencia del común denominador del pensamiento de la época, buscan incluir dentro del sentido de educación popular a los mulatos, indios, y “pardos” que conforman a las castas más desfavorecidas y marginadas del momento. Al mismo tiempo, un aspecto interesante de ambos autores es la noción de una educación separada de los valores coloniales impuestos por los españoles, que evoca a un desprendimiento de las ideas promulgadas al momento de la colonización de los pueblos americanos y, por el contrario, resaltan la necesidad de impulsar nuevas ideas y valores propiamente latinoamericanos; lo cual difiere con las ideas de otros pedagogos de la época, como por ejemplo Sarmiento, que motivaban e incentivaban a la adopción del sistema educativo europeo

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“El trabajo es el gran organizador de los pueblos”. La visión del trabajo y la cultura que ambos tienen con respecto a la educación está ligada a las concepciones de libertad e independencia que se pretendía en los contextos de cada pedagogo. Dicho esto, tienen una noción de progreso social mediante la educación, un progreso social fundamentado en el trabajo y la productividad que solo pueden realizarse si la educación tiene un sentido pragmático, prácticamente experimental. Así, dentro de las propuestas que convergen en ambas figuras, sobresale la idea de una educación agrícola, destinada al trabajo de la tierra y el cultivo, para lo cual los alumnos deben relacionarse con el medio y no únicamente dentro de las aulas.



Escuela Nueva y el rol docente

El movimiento de la Nueva Escuela propuso una serie de ideas y principios revolucionarios en relación a la escuela y el rol docente. Se cen...